Un post que circula en Facebook afirma que el litio ayuda en el autismo, citando un identificador PubMed real (31308580). La cita es auténtica. Pero ¿qué dice realmente el estudio, y hasta dónde llega?
El estudio real detrás de la afirmación
El artículo es de Mintz y Hollenberg (2019), publicado en Psychopharmacology Bulletin. Los investigadores realizaron una revisión retrospectiva de historias clínicas en un solo centro clínico, examinando los registros de 19 adolescentes y adultos autistas que habían recibido litio a dosis baja (de liberación prolongada o inmediata) sumado a su tratamiento existente, específicamente para la inestabilidad del ánimo y la agresividad.
Lo que realmente encontraron
El 73.7% de los pacientes (14 de 19) fueron calificados como "mejorados" según la escala Clinical Global Impression-Improvement (una puntuación CGI-I de 3 o menos), lo que significa que un clínico juzgó que su irritabilidad y desregulación conductual habían mejorado de forma significativa tras añadir el litio.
Dónde la afirmación exagera
Este es un resultado real y prometedor, no una prueba de que el litio funcione para el autismo en general. Varias limitaciones importan:
- Revisión retrospectiva de historias clínicas, no un ensayo controlado. No hubo grupo placebo, ni grupo control, ni ciego. La mejoría fue juzgada por clínicos que sabían que los pacientes tomaban litio.
- Pequeño y de un solo centro. 19 pacientes de una sola clínica no bastan para generalizar a las personas autistas en general.
- Añadido, no tratamiento aislado. El litio se añadió al tratamiento que los pacientes ya seguían, por lo que el estudio no puede aislar el efecto del litio de todo lo demás en su atención.
- Una puntuación de impresión global, no una medida específica de conducta. El CGI-I capta la impresión general de un clínico sobre el cambio, no una evaluación estandarizada y detallada de síntomas concretos.
El litio no es un suplemento
El litio es un estabilizador del ánimo de venta bajo receta con un margen terapéutico estrecho: muy poco no hace nada, demasiado es tóxico. Prescribirlo con seguridad requiere monitorizar los niveles en sangre y controles regulares de la función renal y tiroidea. Es una decisión para tomar con un psiquiatra que pueda vigilar los análisis, no algo para probar por cuenta propia o dar a alguien basándose en un post de redes sociales.
Lo que esto significa para ti
La señal es lo bastante real como para que haya investigación más rigurosa en marcha. Un ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo (NCT04623398) está probando actualmente litio frente a placebo específicamente en el síndrome de Phelan-McDermid, un subtipo genético de autismo causado por una alteración del gen SHANK3, midiendo efectos sobre la comunicación social. Ese es el tipo de estudio que realmente puede responder si el litio ayuda, y a quién.
Si la inestabilidad del ánimo, la agresividad o la desregulación conductual es un problema real para ti o para alguien a quien acompañas, vale la pena plantearlo a un psiquiatra. El litio puede ser o no la herramienta adecuada, pero es una decisión médica, no un pasillo de suplementos.
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Fuentes: Mintz & Hollenberg (2019), Psychopharmacology Bulletin 49(2):28-40, "Revisiting Lithium: Utility for Behavioral Stabilization in Adolescents and Adults with Autism Spectrum Disorder"; NCT04623398, "Effect of Lithium in Patients With Autism Spectrum Disorder and Phelan-McDermid Syndrome (SHANK3 Haploinsufficiency)", Assistance Publique - Hôpitaux de Paris.
