Un post afirma que investigaciones recientes sobre niños neuroatípicos han revelado firmas microbianas sorprendentes, potencialmente vinculadas a comportamientos alimentarios y variaciones hormonales de saciedad. Ese estudio es real, publicado en 2025, y merece una mirada cuidadosa, incluyendo la cautela que sus propios autores le atribuyen.
El estudio real
Investigadores de la Universidad Comenius en Eslovaquia, liderados por Soltysova y colegas, analizaron muestras de heces de 117 niños y adolescentes: 30 chicos con trastorno del espectro autista, 14 niños con TDAH, 21 chicas con anorexia nerviosa, y controles neurotípicos emparejados por edad y sexo, publicado en la revista Neuroscience en 2025.
Lo que encontraron
En las tres condiciones, la riqueza de la microbiota intestinal fue menor en los grupos de autismo y TDAH, y la proporción Bacteroidetes/Firmicutes, un marcador comúnmente estudiado del equilibrio microbiano intestinal, fue mayor en las tres condiciones frente a los controles. En términos prácticos, los tres grupos se parecían más entre sí a nivel microbiano que cualquiera de ellos al grupo control sano. Los cambios específicos incluyeron mayor Bacteroidetes especialmente en autismo, menor Firmicutes especialmente en TDAH y anorexia, elevación de Escherichia y Desulfovibrio, y reducción de Faecalibacterium en los grupos TDAH y anorexia. En cuanto a hormonas, los niveles de PYY y leptina, ambas implicadas en señalizar saciedad y regular el balance energético, fueron más bajos en los grupos anorexia y TDAH, y grupos bacterianos específicos se vincularon estadísticamente con esos niveles hormonales.
Lo que dicen los propios investigadores
Esta es la parte que vale la pena tomar en serio: los propios autores del estudio describen sus hallazgos como algo que debe "interpretarse con cautela," citando limitaciones reales, interrupciones relacionadas con la COVID-19 en la recogida de datos, una muestra pequeña, y dificultades para obtener la plena cooperación de participantes jóvenes, algunos de los cuales estaban gestionando activamente un trastorno alimentario restrictivo. También son explícitos en que este estudio no puede establecer en qué dirección va la relación: si estas diferencias de microbiota contribuyen a las condiciones, resultan de ellas (la dieta, el apetito y los patrones alimentarios claramente difieren entre los tres grupos), o ambas cosas.
Por qué vale la pena saberlo igualmente
Un estudio real y revisado por pares sí encontró que el autismo, el TDAH y la anorexia nerviosa comparten más similitud microbiana entre sí que con compañeros neurotípicos, y un vínculo estadístico real entre bacterias específicas y las hormonas de saciedad. Es una pista legítima e interesante para la investigación futura sobre la conexión intestino-cerebro-apetito a través de condiciones neurodivergentes. No es prueba de que las bacterias intestinales causen ninguna de estas condiciones, y los autores del estudio son los primeros en decirlo.
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Fuente: Soltysova, M., Tomova, A., Paulinyova, M., Lakatosova, S., Trebaticka, J. y Ostatnikova, D., "Gut microbiota in children and adolescents with autism, ADHD and anorexia nervosa, and its link to the levels of satiety hormones," Neuroscience (2025). Resumen educativo, no es un diagnóstico ni consejo médico.
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