De las personas con TDAH se suele decir que persiguen recompensas, y de las personas autistas que les afectan menos. Ambas descripciones son toscas y, a veces, injustas. Un metaanálisis publicado en 2026 en Molecular Psychiatry examinó qué ocurre en el cerebro en el momento exacto en que llega una recompensa. Su respuesta es más interesante: el TDAH y el autismo implican las mismas regiones profundas del cerebro, pero esas regiones parecen responder en direcciones opuestas.
Qué significa “experiencia hedónica de la recompensa”
Los investigadores suelen dividir la recompensa en fases. Primero viene la anticipación: sabes que puede llegar una recompensa y te esfuerzas por conseguirla (a menudo se habla de “deseo”, wanting en inglés). Después viene la recepción: la recompensa llega de verdad y el cerebro registra lo agradable que es (se habla de “agrado”, liking). La “experiencia hedónica” del título del estudio es este segundo momento.
En un escáner, esto se estudia con juegos sencillos. Un mensaje te dice que acabas de ganar una pequeña cantidad de dinero, o aparece una cara sonriente o una palabra de aprobación tras una respuesta correcta.
Qué hicieron los investigadores
El equipo, dirigido por Chunhong Zhu, Ting Xu y Tingyong Feng, de la Facultad de Psicología de la Universidad del Suroeste (Southwest University) en Chongqing, China, no escaneó a nadie. Realizó un metaanálisis prerregistrado: reunió 29 estudios previos de resonancia magnética funcional sobre la recepción de recompensas, con 468 personas con TDAH, 424 personas autistas y 1.027 personas sin ninguna de las dos condiciones, y combinó las diferencias cerebrales que esos estudios habían descrito. Las recompensas eran dinero o recompensas sociales.
Después añadió tres análisis: la conectividad cerebral, con una base de datos independiente de imágenes de personas sanas; la decodificación con Neurosynth, que relaciona localizaciones cerebrales con los términos usados en miles de estudios publicados; y mapas obtenidos por PET (tomografía por emisión de positrones) que muestran dónde se concentran los receptores y transportadores de dopamina y serotonina.
Mismas regiones, direcciones opuestas
Según el resumen del artículo, ambas condiciones mostraban una actividad alterada en dos estructuras profundas (subcorticales): la amígdala, que ayuda a señalar lo que es emocionalmente importante, y el putamen, parte del estriado, un centro clave del sistema de recompensa. Las diferencias propias de cada condición se localizaban sobre todo en la corteza prefrontal, en la parte delantera del cerebro.
El artículo completo es de pago, pero según un resumen detallado publicado por PsyPost, las direcciones eran opuestas:
- TDAH: la amígdala y el putamen estaban más activos que en los controles cuando llegaba la recompensa, mientras que áreas prefrontales implicadas en el autocontrol y la toma de decisiones estaban menos activas.
- Autismo: las mismas regiones profundas estaban menos activas que en los controles, mientras que regiones prefrontales mediales que juzgan cuánto vale algo estaban más activas.
Los análisis adicionales encajan con este cuadro. En el TDAH, las regiones hiperactivas se asociaban a emociones intensas y a circuitos de motivación, mientras que las hipoactivas se asociaban a la atención y al control ejecutivo. En el autismo, las regiones prefrontales hiperactivas se asociaban a términos sociales y relacionados con el valor, y las regiones profundas hipoactivas a la novedad y al procesamiento emocional básico. En los mapas de receptores, las regiones hiperactivas del TDAH estaban en zonas ricas en receptores de dopamina y serotonina, mientras que las regiones de valor hiperactivas del autismo estaban en zonas con una densidad muy baja de transportadores de serotonina.
Qué podría significar para la motivación diaria
Los autores sugieren que, en el TDAH, una reacción fuerte de los centros emocionales y de recompensa, unida a unos “frenos” prefrontales más débiles, podría ayudar a explicar la impulsividad, la dificultad para esperar una recompensa posterior y la intensidad de las reacciones emocionales. En la vida diaria, esto encajaría con la atracción por lo nuevo, inmediato y estimulante, y con lo difícil que puede ser mantenerse en una tarea cuyo beneficio queda lejos.
Para el autismo, proponen que la respuesta subcortical atenuada podría reflejar una amortiguación general de las señales de recompensa, y que la actividad prefrontal extra podría ser una forma de compensación, una manera más deliberada de calcular el valor de las cosas. Eso podría encajar con la experiencia de que las recompensas sociales genéricas, como una sonrisa de cortesía o un rápido “muy bien”, no siempre producen el efecto que otros esperan. No significa que a las personas autistas les importen menos los demás ni que sientan menos placer en general. Las recompensas de estos experimentos las eligieron los investigadores, y puede que no sean las que más importan a cada persona, como el tiempo dedicado a un interés profundo. Todo esto sigue siendo una hipótesis: el estudio no midió la motivación de nadie en la vida diaria.
No es simplemente “falta de dopamina”
Nada de esto demuestra que al cerebro con TDAH simplemente “le falte dopamina”. Los mapas de receptores describen dónde se concentran los sistemas de dopamina y serotonina en el cerebro en general; no se midieron en los participantes. Y en el TDAH, las regiones profundas de recompensa estaban más activas, no menos, cuando llegaba la recompensa. Como explicamos en nuestro artículo sobre el mito de la “falta de dopamina”, la realidad implica varios sistemas y circuitos, no la escasez de una sola sustancia.
¿Y las personas que tienen ambos (AuDHD)?
El TDAH y el autismo aparecen juntos con frecuencia. Este metaanálisis comparó grupos separados de TDAH y de autismo, así que no puede decir qué ocurre en las personas que tienen ambos. Los dos patrones podrían coexistir, compensarse en parte o variar según la situación y el tipo de recompensa. Muchas personas AuDHD describen este tipo de tira y afloja, por ejemplo ansiar la novedad y a la vez necesitar previsibilidad. Nuestro artículo sobre el AuDHD y el solapamiento entre autismo y TDAH profundiza en ello.
Los límites
- 29 estudios es un número moderado.
- Las recompensas monetarias y sociales se agruparon, aunque podrían activar vías en parte diferentes, y había muy pocos estudios sobre autismo para analizar cada tipo de recompensa por separado.
- El análisis de conectividad se basó en cerebros de personas sanas, no de personas con TDAH o autismo. Los autores consideran que cartografiar estas redes directamente en pacientes es el siguiente paso.
- No es una herramienta diagnóstica. Los resultados son promedios de grupo, y hoy ningún escáner cerebral permite diagnosticar el TDAH o el autismo; el diagnóstico se basa en una evaluación clínica.
Qué significa para ti
Este estudio no puede decirte cómo funciona tu propio cerebro, pero respalda una idea útil: las diferencias de motivación no son una cuestión de pereza ni de falta de voluntad. Pueden reflejar en parte cómo registra el cerebro las recompensas en el momento. Saber qué te recompensa de verdad, pequeños logros rápidos y visibles o tiempo para un interés profundo, puede ser mejor punto de partida que la fuerza de voluntad sola.
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Fuente: Zhu C, Bore MC, Wang X, Xu T, Feng T. Distinct neurobiological alterations during hedonic experience of rewards in attention deficit hyperactivity disorder and autism spectrum disorder: Multimodal evidence from neuroimaging meta-analyses. Molecular Psychiatry 31, 3605-3617 (2026), publicado en línea el 17 de febrero de 2026. DOI 10.1038/s41380-026-03495-6. Metaanálisis prerregistrado basado en coordenadas de 29 estudios de resonancia magnética funcional (468 personas con TDAH, 424 personas autistas, 1.027 controles), con análisis de conectividad cerebral, decodificación con Neurosynth y mapas de neurotransmisores. Publicado por PsyPost el 7 de octubre de 2026.
